lunes, 8 de febrero de 2016

¿VIVIR PARA DISFRUTAR?


"La vida es para disfrutarla y no para sufrirla", esta frase ha llegado a mis pensamientos a través de un mensaje. Hay mucho para analizar en esta cita aparentemente simple. 
La vida ante todo y sobre todo es para vivirla y vivir la vida implica inexorablemente sufrimiento. La vida tiene un destino trágico que es la muerte, por tanto, desde que nacemos ya tenemos un dilema que nos creará dudas y miedos existenciales.
Disfrutar la vida es algo muy subjetivo porque cada uno la disfruta de una  manera diferente, y esta acción placentera es muy efímera por lo que no puede ser la base de la felicidad, es decir, de una vida lo más completa posible y satisfactoria.
Precisamente es el sufrimiento el que nos hace pararnos a pensar que algo no marcha bien y que hay que dar un giro, que hay que realizar algún cambio en nuestras vidas, enfrentarnos a los miedos y superarlos para desarrollarnos y evolucionar como personas. 

¿Cómo vas a conocer el placer sin saber lo que es el dolor y viceversa? uno implica al otro.
Pero el dolor es más motivador, nos impulsa a tomar cambios y decisiones aprendiendo de los errores, levantándonos de las caídas. El placer dura tanto cuanto el último suspiro de vida; el sufrimiento es tozudo, se queda ahí hasta que no te decidas a escoger, a decidir, a ser responsable de ti mismo.
La actual sociedad vive una inmensa crisis de valores humanos porque es básicamente hedonista, pero como todo es cíclico está condenada a cambiar; poco tiene que ver el concepto de felicidad (que existe) con el del disfrute banal, casual, esporádico y que a las personas más sensibles solo les deja una huella de vacío existencial.

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