miércoles, 11 de noviembre de 2015

TAUROMAQUIA


Me gustaría volver sobre el tema taurino. La tauromaquia no implica en absoluto maltrato animal. De este mundo viven muchas familias que se dedican a crecer a los toros en su hábitat natural, donde tienen que desarrollarse. El animal; ya sea un gato, un perro, un periquito o un pez, debe vivir LIBRE, que es lo que nos hace felices, no encerrado en una casa, saliendo cada cierto tiempo a hacer sus necesidades atado de un collar y con un bozal, no encerrado en una jaula entre barrotes, donde seguramente se le quitarán hasta las ganas de expresarse piando, no en una pecera con unos límites de vidrio. Los que se dedican al mundo del toro son las personas que mejor tratan a los animales, dándoles toda la libertad que necesitan para que sean lo que son: animales y no "MASCOTAS".
En el ruedo, los que entienden de este arte, saben que tanto torero como toro combaten en una lucha por la vida o por la muerte equitativa, el toro cuenta con sus afilados cuernos, su bravura o no bravura, que a veces, son los más peligrosos, y sus inmensos kilos de peso capaces de aplastar a una persona; y el torero por su parte cuenta con capote, banderillas, picadores y espada. El maestro se va cansando a la vez que el toro, con la ayuda del picador y los banderilleros, y si el animal no ha acabado con su vida, el torero, impávido, tiene que entrar a matar cuando el animal tenga las patas juntas para poder clavar el estoque entre los omóplatos porque si tiene una más adelante que la otra, los omóplatos se juntarán y la espada no entrará bien pinchando esta en hueso. Tiene que agachar el capote para que el toro incline la cabeza, sobrepasar por encima de sus cuernos y flanqueándole por un costado con estilo y arte evitar que el toro lo mate. El torero así no comete ningún asesinato, lo haría si le clavase la espada en el cuello, por ejemplo, cortándole la yugular y dejando caer al toro fulminado en un instante sin posibilidad de defensa alguna por parte del animal.
Hay mucha ignorancia respecto al arte del toreo, y la ignorancia lleva a malas interpretaciones y a abanderar la sensibilidad con un cariño que dicen dedicar a sus "mascotas", como si fueran el osito de peluche que les da el cariño que les falta.  
Seguro que alguno que me lea dirá que toco temas delicados; delicados para él porque pertenecemos a mundos distintos y maneras de apreciar la vida muy diferentes. Podría hablar de los rayos de sol que penetran el agua de la piscina dándole un aspecto más claro y de cómo disfruto llegando hasta el fondo para tocarlos como si tuvieran consistencia física, pero seguro que no lo leería.