miércoles, 17 de febrero de 2016

FUERTE EMOTIVIDAD




Las emociones, sean negativas o positivas, cuando se viven de manera más intensa de lo normal son una verdadera cruz para la persona que lo tiene que soportar. Ser muy emotivo es casi una condena a muerte. Todo se volverá o blanco o negro dentro de un estado de inmensa confusión, porque los extremos se tocan pero son opuestos y la contrariedad lleva a sombras incomprensibles, al caos y a la falta de paz y armonía. 
Vivir sin emociones sería como estar en coma, pero saber controlarlas es imprescindible para ser feliz y para ello hay que dar marcha atrás en los pensamientos, pasarlos de negativos a positivos para no crear una reacción impulsiva e inesperada. El vacío existencial que deja una fuerte emoción cuando esta desaparece es tan grande que a veces se llena con actividades poco productivas o recomendables, porque se trata de llenar ese vacío con la mayor celeridad posible para dejar de sentirlo, para no sufrir esa angustia punzante, y entonces no se aplica un filtro de calidad, sino que todo vale, con tal de llenar ese hueco que la fuerte emotividad produce cuando se desvanece como el sol de un atardecer para dar paso a la oscuridad.