sábado, 16 de febrero de 2013

POESIA


La respiración es lenta y pesada
como la de un moribundo,
un peso pesado aplasta mi alma.
¡No puedo más! grito,
alguien me oye,
asusto, no comprenden mi dolor,
un dolor que no dibuja
una vida de color.

¿Por qué a mi? no decidí nacer,
no decidí adquirir forma terrenal,
si alguien he sido, que me haga una señal.
Basta de padecer.
Ahora no soy,
tú no eres y no me acompañas,
no puedes vivir sin escrúpulos,
retoque de campanas,
date por aludido, 
te equivocas, no somos mulos de carga.
Ya te has ido, 
gran decepciòn he sufrido,
es difícil superarlo,
quizás una obsesión pasional,
o una sombra banal
que no nos unió para toda la vida
por el mismo canal.

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