viernes, 6 de abril de 2012

YO

La definición de infinito dice así: "El infinito es una circunferencia que pasa por todas partes y no tiene el centro en ninguna". Esta definición del concepto "infinito" se podría ajustar a las sensaciones de mis órganos vitales en un presente que se desarrolla entre raíces débiles y astutas. Descentrada, desarraigada, desubicada, es así como siento y percibo mi entorno, es así como me siento allá donde vaya. No es agradable, pero es la realidad, que no es lo mismo que el realismo que tan bien reflejan en su arte los pintores holandeses.
Duermo, sueño, me despierto de un sobresalto empapada en sudor, es una sensación imponderable que no tiene nada que ver con el ya mencionado realismo, algo que me hace sentir la eternidad en la más inmediata actualidad.
Probablemente me pase la vida huyendo porque esté espantada. Acostumbrada a la injusticia de los demás, encuentro perfectamente naturales todas mis inmoralidades. Primaria, monstruosa, sí, quiero huir de mi realidad, ¿quién no lo querría en las mismas condiciones? pero no os equivoquéis, ésto no es un escrito intimista, sino casuista.
Son tiempos difíciles para todos, y la democracia va perdiendo credibilidad y sensatez. Los políticos deberían hacer política por ideología, por tanto renunciar a sus grandes sueldos, propongo desde mi capacidad para elegir en libertad, mientras dura, que ganen en función de su curriculum vitae, en función de lo que les corresponda según sus estudios y que renuncien a los grandes privilegios. Cierto es que deben tomar importantes decisiones, pero la última palabra la tiene el pueblo, y éste no cobra extras por hacerlo, sino que hace lo que puede por ganar cuatro pesetas, (pocos euros) matar el hambre y tener una casita bien arreglada. El pueblo, tiene un elemento de alegría, de vitalidad, de placer y de gracia popular que le hace inagotable. Yo misma, soy una obrera a la que no le gusta trabajar y me hago pasar por intelectual,  y suelo hacer cosas inconfesables, pero no vivo fuera de la ley, ni de correrías o fechorías.
Gozo viendo cómo los espárragos van adquiriendo un color tierno y poético, viendo cómo se van cociendo y están listos para ser degustados. Gozo viendo volar las horas sobre el sordo rumor de un torrente. Soy vulgar, sencilla y no tengo clase. El instinto es la única cosa clara y visible de mi persona. A veces soy maniática, infantil, temerosa, y a menudo soy de una insolencia que asusto, pero siempre rodeada de una claridad angelical.






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