viernes, 28 de mayo de 2010

LAS LENGUAS, MALAS Y BUENAS.



















Actualmente estoy dándole al bloc una tendencia más intimista, estoy relizando un pequeño trabajo de introspección, estoy llenando los posts de reflexiones desarrolladas a raíz de vivencias personales y se está convirtiendo en un pequeño diario, pero por desgracia, seguramente no tendrá el éxito del diario de Anaïs Nin, aunque me han llegado voces de que tengo cierta similitud pero en versión moderna con la escritora francesa, podría ser, nunca lo había pensado detenidamente...y si no lo fuese aún "todo se andará", nada permanece y todo cambia.
Cuando estaba estudiando periodismo me pregunté que por qué no estudiar italiano, esa lengua latina casi en un 90%, musical, expresiva, con carácter, con sus consonantes dobles difíciles de pronunciar para un castellanoparlante, con su ese suave diferente de la doble que es como la caricia a un pétalo de rosa, no es lo mismo essere a "casa" que pagare alla "cassa", es decir, en el primer caso estamos en casa y en el segundo en la caja del súper o de cualquier establecimiento donde tengamos que dejar nuestro dinero por algo que debemos. Empecé a leer libros en italiano, después a leer la gramática y ahora incluso tengo una cierta inflexión fonética hacia el acento de la región de la Liguria (Italia)...¡¡lo que es la vida!! Cuando empecé a interesarme por este idioma no tenía ningún motivo especial, simplemente me atraía, pero para aprender una lengua hay que vivir su cultura, entender sus gentes, sus costumbres, sus pensandores, su literatura, adentrarse hasta el fondo de la tierra donde crecen las semillas de esos vocablos, de esos términos y de ese acento. La foto que ilustra este post es precisamente la tierra donde Catullo escribió aquello de "Amo e odio, forse mi chiedi perché. Non lo só ma é cosí, me ne accorgo e mi tormento", o lo que es lo mismo "Amo y odio, quizás me preguntas por qué. No lo sé pero es así, me doy cuenta y me atormento".
El italiano ya lo he aprendido, el título de la Universidad de Siena me reconoce el nivel de profesionalidad de la capacidad en italiano, ya forma parte del pasado, presente y futuro de mi vida, ya no tan corta, y no sé cuánto será larga, espero dure lo suficiente para poder vivir y sufrir hasta que el mecanismo rítmico de mi corazón por causas naturales decida dejar funcionar, pero mientras tanto, vamos tirando, aprendiendo nuevas lenguas, y ahora estoy descubriendo desde la lejanía algo que jamás habría pensado me pudiera interesar: la lengua catalana, a la que voy descubriendo poco a poco, sin prisa y sin pausa porque tampoco tengo ningún motivo especial, solamente la fuerza de la atracción que me produce una literatura rica de cultura, majestuosa, con nobles términos de rancio abolengo, tiene muchas similitudes con el italiano y pienso también con el francés...bueno ya que tengo más a mano Cataluña, empezaremos descubriendo el catalán y después, en otra década me lanzaré a por el francés, espero terminar mis días si no con el éxito del diario de Anaïs Nin, al menos hablando su elegante lengua...a mi manera, con mi inflexión particular que espero no perder jamás.

p.d. Hay de todo, buenas y malas lenguas, pero a mí sobre todo me interesan las ricas de cultura y que me permiten transmitir mis pensamientos con expresiones arraigadas en la historia.

p.d. The three tenors. My way.

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